Faraón soñó con siete años de abundancia seguidos de siete de hambre, y José —esclavo hebreo salido de la cárcel— no solo interpretó el sueño: entregó un plan. Guardar en los años buenos para sobrevivir los malos. No fue magia: fue previsión. Egipto acumuló grano en la abundancia y, cuando llegó el hambre, alimentó a su nación y a las de alrededor. La planeación de José salvó a miles.
“Reúnan toda la provisión de estos buenos años… y guarden el alimento… y no perecerá la tierra de hambre.”
Génesis 41:35-36