Booz era un hombre rico que no acumulaba solo para sí. A propósito dejaba espigas en su campo para que los pobres —como Rut, una extranjera viuda— pudieran recoger y comer. Su generosidad no lo empobreció: restauró a una familia entera y lo hizo bisabuelo del rey David, en la línea de Jesús. Dar fue su legado.
“Dejaréis también para ella algo de los manojos, y lo dejaréis para que lo recoja, y no la reprendáis.”
Rut 2:16